Hugo Manuel Correa
Sobrevolando el Tamesis
Un lugar emblemático. Un clásico llevado a escena. Un performance de alto status. Propuesta que viene vestida con el ropaje de la diversión, la frescura, y un pañuelo en el aire que lo envuelve todo y es la ternura."Pinocchio" es una joya de propuesta que entretiene a mares, a todos los transporta a un lugar provisto de magia y lo hacen en la tarima del Globe Theather donde un tal Shakespeare comenzó a hechizar con sus pluma incendiaria. En la Italia de 1882, Carlo Collodi creo "Las Aventuras de Pinocchio", y esa orgánica fascinación sigue cautivando en el volátil, ciertamente no diáfana, y aturdida contamporaneidad.
Gepetto, con la curiosidad como bandera, creo una marioneta de madera provista de dulzura llamada Pinocchio. El propósito de ambos es encontrar una familia y experimentar qué se siente ser un integrante de una familia humana. Cada fragmento de la obra y la aparición de cada actor central es una delicia de equilibrio y de plasticidad asombrosa. El juego con la cuarta pared genera hilaridad. El color y la estética del vesturio es impecable. El andamiaje de este Pinocchio es clave de atrapante marioneta es asombroso y cuesta sacarles los ojos en cada espacio del stage. Su plasticidad de movimientos y la simbiosis que logra con su partenaire seduce a todos.
"Pinocchio" es una obra que tiene una hora de duración. La propuesta es un blend en el que mixturan el musical, el teatro de marionetas, la comedia y la danza. El balance en cada fragmentacion rompe a cada paso el ritmo interno de la pieza. Alli la sorpresa hace su aparicion y el oleaje de suspiros inundan la sala. "Pinocchio" cuenta con libreto y letra de Charlie Josephine (Yo, Juana, Globe; Cowbois, RSC/Royal Court), y música y letra de Jim Fortune (El Sr. Gum y el Oso Bailarín, Hex, National). El director artístico asociado del Globe Theather, Sean Holmes (Romeo y Julieta), dirigen esta divertida y sólida propuesta.
Esta delicia tiene en su verso y reverso lo más cabal del teatro independiente londinense. Impronta que cuenta con el inconfudible acento el inglés británico, que dicho en el teatro donde surgió el genio creativo y en un obra que compro boletos a la eternidad, pues el resultado es: Un arrobamiento colosal. Lo demuestra el público hechizado en los tres pisos de las gradas, o de pie pegados a la tarima, donde los actores parecen llevarlos a navegar por sobre el Tamesis. El destacable teatro y su gris cielo londidense es una marioneta que juega a ser amar a los humanos convirtiendose en azul, con estrellas que les guian un ojo ante la ternura de Pinocchio que todo lo envuelve.
'Bugonia': Distopía ensimismada
Michelle (Emma Stone) es la directora de una importante empresa farmacéutica. Ella es secuestrada por Teddy (Jesse Plemons) y Don (Aidan Delbis), dos apicultores que están convencidos que ella es en realidad una extraterrestre que tiene un diabólico plan contra la humanidad.
'Bugonia', es un término griego que remite a muerte y destrucción. Paralelamente tiene otra acepción: paranoia digitalizada. 'Bugonia' es una remake del film coreano 'Save the Green Planet'. La cinta entremezcla varios géneros con un oscuro sopor, con la aspereza como tono, la incomodidad como gps y no es nada complaciente. El film se aleja de convenciones lineales. No busca agradar. Es un ventilador que gira a toda velocidad haciendo volar todo por el aire.
Teddy encuentra en el ecosistema de vida de las abejas su núcleo moral. Lo confronta con Michelle, que lo enfrenta con un poder de oratoria, su magnetismo y el empoderamiento con el cual atomiza todo a su alrededor. 'Bugonia' es un espejo roto en mil pedazos. Cada trozo muestra distintas imágenes que actúan como fragmentos aparentemente no vinculados. Es un puzzle donde chocan a toda velocidad lo cultural, lo político, y el extravío interior de los personajes.
El film salta al vacío, alejándose de lo aristotélico (donde la razón es la que manda) y la distopía hace su aparición. 'Bugonia' actúa como metáfora de una actualidad que cruje, que huele mal y cuyo paradigma ya no se contiene en sí mismo. Emma Stone logra una performance descollante. Cautiva con su magnetismo, empoderada por una dicción que subyuga y con una profundidad insondable que es donde el film apoya sus pies para saltar al espacio. ´Bugonia' no busca explicar, ni sentenciar, y tampoco da una guía. Con varios elementos armó un arco y una flecha, y luego realizó el disparo. Y ya se sabe: el impacto llega diferido de acuerdo a la distancia (subjetividad) de cada uno.
Uppercut al mentón
Bestialmente dirigida. Con performances de mucho fuste. Con un montaje soberbio. Con un thriller/drama oficiando de trama y con un collage de más géneros que contienen la subtrama. Con la música omnipresente. Tanto como Nueva York a la cual se le rinde un homenaje. Y con un Denzel Washington que seduce, hipnotiza y fascina con su don propio de un genio.
David King (D.W), es un empresario-gurú de la música. Conoce a NY como cada centímetro de su piel. Lo propio a su gran pasión, la música, que lo transformó en una eminencia. Su familia es su centro de gravedad pero el negocio, con sus colmillos, lo tientan con un nuevo ego-desafío. En ese debate ético se encuentra, cuando recibe la noticia que su hijo y el de su íntimo amigo, Paul Christopher (Jeffrey Wright), han sido secuestrados.
El film está basado en el clásico "El infierno del odio" (High and Low) de Akira Kurosowa. No obstante, se sabe que toda remake se suele desviar hacia su propio ecosistema que la contiene. Aquí Skype Lee y su compañero de ruta, D.W., se plantean y eyectan diatribas de la génesis, corazón y la sangre de lo que es NYC. El film no alardea con un manifiesto sobre ˋverdades' de la Big Apple y de la vida. Pero sí ponen en claro que el agua moja, que la sinapsis del ser es un imperativo y que las toxicidades siempre tienen un costo. En la cinta la sangre hierve sobre su 'ser o no ser' cultural que los contiene. Es su piel exuda una forma de ser-ver-sentir. En su corazón late un amor por una cosmovisión que no se negocia. La cinta impacta por la estupenda fotografía, por la brillante del relato y por el contener reflexiones nada empalagosas en tiempos tan líquidos. El film tiene varios homenajes, la música es un verdadero deleite y el deporte que tanto le gusta a Lee, late en varios pasajes. A$AP Rocky (rapero y esposo de Rihanna), es la agradable sorpresa de la cinta. Su personaje es central en el conflicto. Allí el film vomita, con un D.W. bestial, todas sus sentencias éticas (y morales) cual combinación de golpes de Ray Sugar Leonard.
Lo soterrado buscando redención
Es un calidoscopio con múltiples coordenadas. Es un universo cuyo agujero negro te transporta a un oleaje de variopintas experiencias y situaciones. Es una espesa trama que se adentra en dolientes dimensiones con sus bravos dramas a la espera de su redención. El relato se fragmenta, tanto como sus búsquedas artísticas, que iluminan oscuros subterráneos desbordados y desbordantes. Es un vómito visceral de lo soterrado, que explota como una lava fermentada, buscando un océano que la contenga y la redima.
Rita es una abogada brillante. Recibe la propuesta, sin opción a un no como respuesta, de parte de un jefe de un cartel de la droga, para plasmar su cambio de sexo. Ese camino de exención, es desde donde tira del mantel la cinta, para no dejar nada sobre la mesa.
'Emilia Perez' está atravesada por varios géneros. Con lo distinto como bandera y la convicción de ir como un Quijote por un (su) ideal. Con el riesgo y la incomodidad de toda gran propuesta artística en su envase. Inclemente para denunciar, pontificar y plantarse desde lo ético como idea angular desde donde se planta y vocifera.
La cinta condensa un melodrama, un musical, un thriller de suspenso, para saltar ( y perder prendas en el aire) a un relato (por momentos panfletario). Al mismo tiempo resuena como un himno, que pretende hacer emerger lo sufrido, aquello costumbrista que se revela, lo oscuro que punza como filo de maguey.
Pretenciosa. Voluptuosa. Bizarra. Con bisturís que cortan atmósferas a cada suspiro. Valiente. Brava. Incomoda. Exagerada. Desafiante.
Las tres actrices (Karla Sofia Gascon, Zoe Saldana y Selena Gomez) que llevan adelante el drama, sostienen sus personajes con buena carnadura y solo en algunos momentos se desdibujan en el aire.
La dirección (Jacques Audiard) en su ambicioso viaje logra una creación vigorosa, aunque se extravÍa en algunos instantes compositivos. Su dragoniana ambición en algunos pasajes queda carcomida por su propias llamaradas. Sin embargo, 'Emilia Perez' logra su cometido por su valor de fuste, es su bestial arrojo y en los logros (muchos) que la hacen llegar sana y salva a su destino.
Una batalla tras otra
Un dragón embravecido. Un fractal que interconecta metafísicas, conciencias y subjetividades disímiles. Un amazonas irrefrenable que desemboca en un océano que se transforma en amazonas. Bob Fergusson (Leonardo DiCaprio) es un revolucionario, que tras años fuera de la lucha debe volver a la acción. Lo hace junto a su compañera de de vida, Perfidia Beverly Hills (Teyana Taylor), con quién potencian sus fuegos internos, sueños y compromisos.
Paul Thomas Anderson (Dirección) describe una aldea compleja, donde el paradigma político se arquea en el aire. El racismo, la discriminacion y la xenofobia, exacerban la agresividad e intolerancia institucional que propicia la violencia militar. El resultado es un choque de placas tectónicas. El prisma psicológico cartografía a personajes, y sus dolientes grietas, que expolian sus ideológicas vidas. El film está basado en la novedad 'Vineland', de Thomas Pynchon (1990). La radical década de 1960, proyecta imágenes, que tienen un caldo de cultivo actual. Anderson edificó una película majestuosa y lo hace zapateando en el barro. La cinta vive y revive en cada escena, diagramadas con espíritu del teatro independiente. El film es un agua que viaja sin sendero. Deconstruye para construir una cinta imperial hecha a puro nervio, color y disfrute. La cinta interconecta varios géneros apoyándose en la fragmentación interior de los personajes.
DiCaprio dota a su personaje Bob de una angustia que lo desenfoca en su ahogo interior. Su espejo devuelve una imagen desteñida, pero la poética que lo sostiene, es tan luminosa como incendiaria. T.Taylor compone a una soberbia Perfidia, dotándola de una pulsion que rompe la pantalla. Benicio del Toro da vida a un Sensei colosal. Sean Penn construyó un personaje implosionado, crujiente en sus imperativos, y con una visceralidad que lo vomita. Chase Infiniti es la veta que insufla color, magia y hechizo.
'Una batalla tras otra', es un cuadro de Pollock, es una provocación Socrática, es un rock de ACDC. Es una gema hecha de tiempo que se disfrazó de eternidad.
PUAN: Crisis y anatomía
Marcelo Pena (Marcelo Subiotto) es profesor de filosofía, y lo ha hecho a la sombra de su mentor, quien muere repentinamente. El disparador,(conflicto eje de la trama), es la competencia que tendrá Marcelo con Rafael Sujarchuk (Leonardo Sbaraglia) un brillante competidor y ex compañero, quien llega desde Alemania donde es una eminencia.
Puan da cuenta sobre la dinámica de vida porteña de este centrifugado lugar de tanta cocción política como lo es la facultad de Filosofía y Letras (Puan). De ahí salta como un trapecio a la dinámica diaria, atiborrada de caos, complejidades urbanas, conflictos económicos, el dragón de la hipermodernidad que los acecha y la angustia que los corroe.
Puan no quiere pontificar sobre una determinada verdad, ni baja línea moralizante. Es un vómito de hartazgo con todo y con todos. Ese todos, implica a todos.
Marcelo es de apellido Pena (metáfora del país), es tímido y gira en círculo sobre una vida que no le da tregua. Está asfixiado, encerrado, como esos espacios interiores donde la película transita todo el tiempo. Marcelo mira con prejuicio, con enojo y con no poco ensimismamiento provincial que también tiene una ciudad descomunalmente brillante como Buenos Aires.
La construcción del relato muestra las aulas, los hogares o los personajes tal cual son, sin filtros estéticos buscando caer bien. Es como si dijese, de manera brutalmente honesta, que toda esa montaña de sentido filosófico-político (y de creencias varias), también tienen que ser revisadas. Tal como el personaje de Alejandra Flectner, se lo dice en más de un pasaje, al protagonista de la cinta.
La dramamedia tiene lugares comunes, se ahoga por momentos, o arriesga en repeticiones (acaso innecesarias), pero se hace cargo de esos badenes y arriesga en búsqueda de su redención. Tal como lo hace Marcelo que abre una 'ventana' buscando un aire que matice su monotonía.
Puan es un filme valiente, es un grito desesperado por un estado de situación que es tan tóxico como doliente e inmoral. Es auténtica, es imperfecta, es noble y emocionantemente bella.
Joker: Folie á Deux
Arriesgada. Provocativa. Poderosa. Sombría. Valiente. Imaginativa. Exagerada. Políticamente incorrecta. Un volcán que estalla. Una lava indómita que corroe a personajes en sus oblicuas existencias.
Joker: Folie á Deux, no pretende agradar. Busca incomodar. Iconoclasta en derrumbar lo establecido. Destruye la convención del arquetipo del superhéroe. En el fisiculturismo de géneros allí esta su norte y también sus extravíos.
Tas crear el caos, Arthur Fleck (Joaquín Phoenix) ha sido internado en Arkham a la espera de juicio por sus crímenes como Joker.
En la cárcel lo cuidan, lo veneran, pero en carceleros y 'colegas' un sórdido veneno los carcome. Arthur es singular, insondable, con una luz oscura que encandila su laberíntico ser.
Su inextricable doble identidad, fascina a Harley Quinn (Lady Gaga), y con ella llega el verdadero amor a su vida. Entre ambos estalla un arco iris, que tiene en la música la vía de escape para una densidad que los oprime, cosifica la conciencia y aniquila el espíritu.
En ambos se estable un hechizo, un conjuro de ir por todo, aunque el cometido de ambos está gobernado por disímiles imperativos.
Todd Philipps (Dirección) apostó por la hibridez del relato y por los giros copernicanos. Se adentra en un camino árido, desierto y que (nos) saca el sillón del confort en un solo suspiro.
Es un viaje a pura velocidad, doblando curvas sin sacar el pie del acelerador. Fragmentación sobrecargada que se ahoga por momentos en su propio cauce.
El arrojo artístico es una réplica al mundo distópico, oscuro y desquiciante. Es un llamador de conciencia ante el menú de la volatilidad actual.
Se podría inferir que la cinta vocifera tanto, que los puzzles que la habitan quedan como islas separadas de su archipielago, y es donde el Joker queda ensimismado y pierde sustancia.
La asombrosa propuesta, retrata en el Joker, a un moderno Frankenstein. Y se sabe, Frankenstein no es el monstruo. El monstruo es quién lo creó. El arte juega a provocar y Phillips pone un espejo con ese monstruo por delante. El mundo, y su desquicio continuo, afuera nos esperan con su pavorosa 'naturalidad' y al trote del puro confort.